El siglo veinte trajo consigo muchos sucesos llenos de tensión, desesperación y de desencanto con la humanidad. Estos momentos marcaron fuertemente a las obras de los autores vanguardistas, quienes decidieron alejarse de todos los modelos que se habían seguido en el pasado, y comenzaron a buscar la originalidad, la innovación, la variedad y formas de expresar su angustia e individualidad.
El vanguardismo es un movimiento artístico conformado por muchas corrientes entre las que se encuentran el futurismo, el dadaismo y el surrealismo.
Futurismo: Fue iniciado por el italiano Filippo Tomasso Marinetti en 1909 y se basa en la temeridad, la revolución, en el desprecio al pasado, en la violencia, en los deportes y en la velocidad
Dadaísmo: Fundado en Suiza por Tristán Tzara en 1916. Se caracteriza por estar en contra del orden y de la razón, además de incitar al escándalo y a la provocación. Las obras de esta corriente carecen de significado más allá de la burla y el rechazo a lo establecido.
Surrealismo : Surgió en Francia en la década de 1920 gracias a André Bretón. Ésta es una de las corrientes más reconocidas gracias a que es fácil identificar muchos de sus elementos característicos como los ambientes oníricos y sobrenaturales y el interés por lo irracional e inconsciente. Sus autores consideraban que la creación era automática porque sólo tenían que plasmar sus sueños.